domingo 26 de julio de 2009

Como en el viejo oeste

Julián Andrade (La Razón, 24 de julio)

Roger Borniche fue uno de los mejores policías franceses. Trató de ser artista, pero terminó ingresando en las filas policiacas.
Escribió, hace unos 20 años un pequeño libro, Gendarmes et voleurs (Gendarmes y ladrones) en el que habla de sus experiencias.
Borniche logró, a lo largo de su carrera, 567 arrestos de criminales importantes, “los mejores cerebros de la época”.
Pero lo hizo, además, sin portar un arma. Prefirió, desde siempre, la utilización de archivos y el trabajo de inteligencia. Con los criminales estableció “una guerra, pero una guerra sin odio”.
Eran otros tiempos, es verdad. “Ahora trafican desde las altas finanzas, controlan verdaderas industrias de la droga, y en las calles, atacan a bazucas y toman rehenes para protegerse. Es otro estilo”. Borniche se retiró de la labor policial en los años ochenta, me parece.
La violencia creció con el paso del tiempo. El fenómeno criminal y sus protagonistas se han transformado en las últimas décadas. Las reglas que antes existían ya no operan más.
¿Qué hacer frente a esto? Aunque parezca romántico, seguir con la receta de Borniche, aspirar a grandes éxitos de seguridad sin disparos o con violencia mínima.
El sábado, Bertrand De la Grange recordaba los pormenores de la Operación Jaque, como fue bautizada la estrategia para liberar a Ingrid Betancourt de las manos de las FARC.
El rescate se logró sin disparar un tiro y por medio de todo un montaje a través de la radio comunicación del grupo armado.
Por esto, y otras cosas, no creo que los retos del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont a La Familia sean una buena idea.
Con los criminales no se establece interlocución alguna. Se les investiga y detienen para que un juez los condene.
La labor policiaca no es como un duelo del viejo oeste en el que los forajidos se enfrentaran al sheriff justiciero y valiente. Para nada, se trata de que la gente viva en libertad y con tranquilidad.
“Señores los estamos esperando, métanse con la autoridad y no con los ciudadanos, esa es la invitación que estamos haciendo”. Gómez Mont hizo este extraño llamado a la guerra, como si no la hubiera, al lado de Leonel Godoy, cuyo hermano es buscado, precisamente, por sus ligas con La Familia.
La verdad es que yo habría preferido que me explicaran porque el líder de La Familia no fue detenido cuando se reunió con el hermano del gobernador en Lázaro Cárdenas, Michoacán.
No necesitamos héroes, requerimos funcionarios inteligentes y valientes que nos saquen del embrollo de violencia y de sangre en el que estamos metidos.